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Segundo día del juicio por el crimen de Aranda: el acusado asegura no recordar los hechos

Publicado el 16 de septiembre de 2026 a las 10:24

La defensa sostiene que sufría una psicosis agravada por el consumo de cocaína, mientras Fiscalía y acusación particular mantienen que actuó de forma consciente y calculada

El juicio por el crimen ocurrido en Aranda de Duero en octubre de 2024 afronta este miércoles su segunda jornada en la Audiencia Provincial de Burgos. El acusado está siendo juzgado ante un jurado popular por la muerte de su suegro, de 75 años, y se enfrenta a una petición de la Fiscalía que suma 32 años y tres meses de prisión.

La primera sesión dejó clara cuál será una de las principales claves del proceso: determinar en qué estado se encontraba el acusado cuando se produjeron los hechos y hasta qué punto el consumo de drogas pudo afectar a su comportamiento.

La defensa sostiene que padecía una psicosis agravada por un elevado consumo de cocaína. El propio acusado aseguró durante su declaración que prácticamente no recuerda nada de lo sucedido.

«No recuerdo nada»

Durante el interrogatorio de la Fiscalía, el acusado respondió en numerosas ocasiones que no recordaba lo ocurrido. Según explicó, llevaba consumiendo cocaína desde hacía más de 20 años y su consumo se había descontrolado.

La defensa concreta que el periodo del que asegura no tener recuerdos comprende aproximadamente desde el día anterior a los hechos hasta su detención.

Sí manifestó recordar algunos momentos concretos posteriores, entre ellos el impacto de una pistola táser durante su detención y haberse tragado droga cuando los agentes iban a arrestarlo.

También explicó que desde prisión llegó a enviar una carta a su exmujer pidiendo disculpas pese a tener una orden de alejamiento. Preguntado por cómo podía disculparse si no recordaba lo sucedido, sostuvo que conocía lo ocurrido por las informaciones publicadas en los medios de comunicación, de las que conserva recortes.

La defensa apunta al consumo de cocaína

La estrategia de la defensa pasa por acreditar que el estado mental del acusado estaba gravemente alterado.

Según expuso durante la primera jornada, el hombre había sufrido anteriormente episodios psicóticos y llegó a permanecer ingresado durante varios días en la unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos tras un episodio ocurrido meses antes del crimen.

La defensa sostiene además que su situación terminó descontrolándose después de adquirir una importante cantidad de cocaína, por la que habría pagado alrededor de 4.000 euros.

Fiscalía y acusación particular rechazan, sin embargo, que una enfermedad mental explique lo sucedido.

Fiscalía habla de una actuación calculada

La versión de las acusaciones es muy diferente. Tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular sostienen que el acusado actuó de manera consciente y relacionan lo ocurrido con el conflicto familiar existente tras la ruptura con su pareja y con una situación de control y celos.

Según el relato de la Fiscalía, la mujer y la hija que ambos tenían en común habían abandonado meses antes el domicilio familiar para trasladarse a vivir con los padres de ella.

El 3 de octubre de 2024, el acusado habría intentado contactar repetidamente con su expareja. Según la acusación, posteriormente se produjo el encuentro con su suegro.

Doce puñaladas con dos cuchillos

La Fiscalía sostiene que el acusado atacó a su suegro utilizando dos armas blancas diferentes.

La víctima recibió doce puñaladas. Según la tesis de la acusación, tras utilizar un primer cuchillo y romperse su filo, el acusado habría empleado una segunda arma para continuar la agresión.

El cuerpo del hombre, de 75 años, fue localizado posteriormente en el portal de un inmueble de la calle Benjamín Palencia de Aranda de Duero.

La acusación también señala la existencia de pruebas biológicas que vinculan al procesado con una de las armas utilizadas.

Huida y detención al día siguiente

Tras los hechos, el acusado abandonó Aranda en un vehículo y se inició un dispositivo policial para localizarlo.

Fue detenido al día siguiente en Carabias, Segovia. Según la acusación, durante el arresto ofreció una fuerte resistencia y llegó a embestir un vehículo policial.

Estos hechos forman parte también de las acusaciones que ahora se juzgan y explican que la petición de condena vaya mucho más allá del delito de asesinato.

Fiscalía pide 32 años y tres meses

El Ministerio Fiscal reclama una condena global de 32 años y tres meses de prisión.

La petición incluye 21 años por asesinato con alevosía y agravante de parentesco, además de las penas correspondientes a otros delitos relacionados con los acontecimientos previos y posteriores al crimen, entre ellos robo con violencia, allanamiento de morada, maltrato, atentado contra agentes de la autoridad y lesiones.

El proceso continúa este miércoles en la Audiencia Provincial de Burgos con la declaración de testigos y peritos, que tendrán un papel especialmente importante para esclarecer tanto lo sucedido como el estado del acusado.

El juicio está previsto que se prolongue durante varios días antes de que el jurado popular tenga que pronunciarse sobre los hechos.