Rumanos, búlgaros, marroquíes y trabajadores de otras nacionalidades se han convertido en una pieza importante de las cuadrillas que trabajan en los viñedos de Ribera del Duero. Estudios realizados en la propia comarca muestran cómo la llegada de mano de obra extranjera ha transformado el trabajo entre las cepas.
Cuando se habla de Ribera del Duero aparecen las bodegas, las hectáreas de viñedo, la calidad de la uva, las añadas o el precio de las botellas. Mucho menos se habla de las personas que, tijera en mano, recorren las cepas durante la vendimia.
Y una parte importante de esos trabajadores procede de otros países.
La presencia de mano de obra extranjera en los viñedos no es un fenómeno aislado. Diferentes investigaciones realizadas específicamente sobre Ribera del Duero han descrito una profunda transformación del mercado laboral del sector: de una viticultura tradicionalmente apoyada en familias y trabajadores locales a otra en la que trabajadores inmigrantes y empresas de servicios agrícolas han adquirido un importante protagonismo.
Una transformación que deja una pregunta en plena vendimia:
¿Podría hoy Ribera del Duero vendimiar sin inmigrantes?
Rumanos, búlgaros y marroquíes entre las cepas
Los estudios realizados sobre el sector vitivinícola de Ribera del Duero señalan especialmente la presencia de trabajadores procedentes de Rumanía, Bulgaria y Marruecos.
Y esa presencia no se distribuye de la misma manera por toda la denominación.
Las investigaciones han identificado incluso una particular geografía de nacionalidades dentro de la Ribera.
En municipios como Roa destaca especialmente la presencia de población procedente de Rumanía.
En otros puntos de la denominación, como Peñafiel o Quintanilla de Onésimo, los estudios han señalado una presencia especialmente significativa de población búlgara.
En Anguix, por su parte, aparece con mayor fuerza la población procedente de Marruecos.
Son investigaciones anteriores y no una fotografía estadística exacta de la campaña de 2026, pero permiten entender hasta qué punto la inmigración ha terminado formando parte de la estructura laboral y social de numerosos municipios vinculados al vino.
De la familia a las grandes cuadrillas
La propia forma de trabajar el viñedo también ha cambiado.
Durante décadas, buena parte de las labores agrícolas se realizaban dentro de las propias familias o recurriendo a trabajadores de los pueblos cercanos.
La profesionalización del sector, el crecimiento de las explotaciones y la necesidad de concentrar muchos trabajadores durante determinados momentos del año han favorecido la aparición de empresas especializadas y grandes cuadrillas.
Poda, mantenimiento del viñedo, trabajos en verde y, especialmente, vendimia requieren mano de obra en momentos muy concretos.
Las investigaciones sobre Ribera del Duero describen cómo los trabajadores inmigrantes han adquirido un importante peso dentro de este nuevo modelo.
Trabajadores que atraen a nuevos trabajadores
Las redes personales también ayudan a explicar el fenómeno.
Una parte de los extranjeros que llegaron inicialmente para trabajar terminó estableciéndose en los municipios de la comarca.
Cuando llega la vendimia y aumenta rápidamente la necesidad de mano de obra, familiares, amigos o compatriotas pueden desplazarse hasta la zona para incorporarse temporalmente a las cuadrillas.
Así se han ido creando auténticas redes laborales alrededor del viñedo.
Un trabajador que conoce una explotación o una empresa puede convertirse en el contacto para que otras personas lleguen cuando hacen falta decenas de manos en apenas unos días.
375 trabajadores controlados en la pasada vendimia
La gran movilidad de trabajadores durante estas semanas hace que cada campaña se desarrollen controles específicos para comprobar las condiciones laborales y administrativas.
Durante la vendimia de 2025, Policía Nacional, Guardia Civil e Inspección de Trabajo llevaron a cabo actuaciones en las zonas vitivinícolas de Burgos.
En total se comprobó la situación de 375 trabajadores.
La Policía Nacional inspeccionó 19 fincas y comprobó la situación de 157 personas. Entre ellas se localizaron tres extranjeros en situación administrativa irregular y sin autorización de residencia y trabajo.
La Guardia Civil identificó a otras 218 personas en 16 explotaciones agrícolas y vitivinícolas.
Los controles detectaron además tres trabajadores que no estaban dados de alta en la Seguridad Social y cuatro que carecían de contrato formalizado, junto a una infracción relacionada con la seguridad laboral.
Inmigración no significa irregularidad
Hay un matiz fundamental.
Los controles de la pasada campaña no encontraron indicios de trata de seres humanos ni de explotación laboral.
Las autoridades destacaron además la colaboración encontrada durante las inspecciones.
Por tanto, la presencia de trabajadores inmigrantes en la vendimia no debe confundirse con empleo irregular.
Un trabajador puede ser extranjero y trabajar perfectamente contratado y dado de alta, igual que una irregularidad laboral puede afectar a trabajadores de cualquier nacionalidad.
Los controles sirven precisamente para comprobar que todas las personas que participan en la campaña lo hacen dentro de la legalidad.
Una pieza cada vez más importante de la vendimia
La necesidad de encontrar trabajadores suficientes en el momento preciso es uno de los grandes retos de cualquier vendimia.
La uva no espera.
Cuando alcanza el punto adecuado de maduración, las bodegas y viticultores necesitan movilizar rápidamente cuadrillas capaces de recoger grandes cantidades en muy pocos días.
Y es precisamente en esos momentos cuando los trabajadores temporales adquieren una importancia especial.
La presencia extranjera permite ampliar rápidamente unas cuadrillas que difícilmente podrían cubrirse únicamente con trabajadores de los municipios de la comarca.
Entonces, ¿podría la Ribera vendimiar sin inmigrantes?
No existe actualmente una estadística pública que permita afirmar qué porcentaje exacto de los trabajadores de la vendimia 2026 de Ribera del Duero son extranjeros.
Y tampoco toda la Ribera funciona igual.
Continúan existiendo explotaciones familiares, trabajadores españoles, cuadrillas mixtas y viñedos en los que la mecanización ha reducido considerablemente la necesidad de mano de obra.
Pero las investigaciones realizadas sobre la propia denominación muestran una realidad difícil de ignorar: los trabajadores extranjeros llevan años desempeñando un papel importante en el funcionamiento de los viñedos de Ribera del Duero.
Rumanos, búlgaros, marroquíes y trabajadores de otras procedencias forman parte de una vendimia que durante unas semanas transforma pueblos, carreteras y explotaciones de toda la comarca.
Los otros protagonistas de Ribera del Duero
Detrás de una botella de Ribera del Duero hay viticultores, bodegas, enólogos y generaciones de familias que han construido uno de los nombres más conocidos del vino español.
Pero también están quienes podan las cepas, realizan los trabajos agrícolas y recogen la uva.
Muchos de ellos nacieron a cientos o miles de kilómetros de Aranda, Roa o Peñafiel.
No conocemos todavía qué porcentaje exacto representan en la vendimia de 2026.
Pero su presencia ha dejado de ser anecdótica.
Por eso, cuando estos días las cuadrillas vuelven a llenar los viñedos, la pregunta cobra más sentido que nunca:
¿Podría hoy la Ribera del Duero vendimiar sin inmigrantes?
