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Los forenses descartan que el acusado del crimen de Aranda sufriera un brote psicótico

Publicado el 17 de septiembre de 2026 a las 17:16

Los peritos consideran que su comportamiento después de la muerte de su suegro demuestra un grado de planificación incompatible con un estado de confusión mental

El juicio por el crimen de Aranda de Duero ha afrontado este jueves una nueva jornada en la Audiencia Provincial de Burgos, donde los médicos forenses han centrado buena parte de sus declaraciones en una de las cuestiones clave del proceso: el estado mental del acusado en el momento de los hechos.

Los forenses han descartado que el procesado estuviera sufriendo un brote psicótico cuando se produjo la muerte de su suegro, Valentín López Saiz, en octubre de 2024. Su valoración choca con la principal línea mantenida por la defensa, que sostiene que el acusado padecía una psicosis agravada por su consumo de cocaína.

Según han explicado los especialistas ante el jurado popular, el comportamiento que mantuvo después del crimen no sería compatible con un estado de confusión o desconexión de la realidad.

Una conducta posterior que los forenses consideran clave

Los especialistas han puesto el foco especialmente en las acciones realizadas por el acusado después de los hechos.

Tras abandonar el lugar, accedió a la empresa en la que trabajaba, anuló la alarma, consiguió las llaves de un vehículo y emprendió la huida hasta la provincia de Segovia.

Posteriormente fue localizado en Carabias, donde terminó siendo detenido después de una persecución primero en vehículo y posteriormente a pie.

Los forenses consideran que estas acciones muestran una conducta ordenada y un nivel de planificación difícilmente compatible con un brote psicótico que hubiera provocado una anulación de su capacidad para comprender y dirigir sus actos.

También se ha analizado el hecho de que el acusado llegara a formatear su teléfono móvil. Para los especialistas, tanto esta acción como la conducción durante varias horas y el resto de decisiones adoptadas durante la huida requerían atención y planificación.

Uno de los médicos que examinó al acusado pocas horas después de su detención ha explicado además que se encontraba tranquilo, orientado y era capaz de responder con normalidad a las preguntas.

El acusado permaneció menos de 48 horas ingresado en el área de Psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos después de manifestar ideas suicidas.

Su exmujer confirmó un episodio anterior

La declaración de los forenses llega después de que este miércoles la exmujer del acusado confirmara ante el jurado que meses antes del crimen sí había sufrido un episodio relacionado con el consumo de cocaína.

Aquel episodio terminó con su ingreso hospitalario. Sin embargo, la mujer aseguró que desde entonces y hasta el día de los hechos no había vuelto a observar una situación similar.

También negó que el 3 de octubre de 2024, día del crimen, su entonces marido estuviera sufriendo un brote psicótico.

Precisamente ese episodio anterior es uno de los elementos utilizados por la defensa para sostener su versión sobre el estado mental del acusado.

Dos psiquiatras de la defensa mantienen otra interpretación

No todos los especialistas que han intervenido en el procedimiento comparten la misma valoración.

Dos psiquiatras que actúan como peritos propuestos por la defensa han planteado la posibilidad de que el acusado pudiera haber sufrido un brote psicótico asociado a una esquizofrenia que no habría sido diagnosticada.

Los médicos forenses, sin embargo, han incidido en que el episodio psicótico anterior estuvo relacionado con el consumo de cocaína y que los especialistas que posteriormente atendieron al acusado no establecieron un diagnóstico de enfermedad mental.

Existe además una diferencia temporal entre las distintas evaluaciones. Los informes forenses se realizaron después del crimen y en una revisión posterior en marzo de 2025, mientras que los peritos de la defensa entrevistaron al acusado este año.

La autopsia detalla las causas de la muerte

La jornada también ha permitido conocer nuevos detalles de los informes forenses sobre la muerte de Valentín López Saiz.

Los especialistas han determinado que el fallecimiento se produjo por un mecanismo combinado de shock hipovolémico y asfixia como consecuencia de las heridas de arma blanca.

Las lesiones provocaron graves daños pulmonares y una importante hemorragia interna. La acumulación de sangre y la afectación de las vías respiratorias dificultaron de forma severa la respiración de la víctima.

Según la reconstrucción expuesta por los peritos, inicialmente se produjeron varias heridas en la zona frontal del tórax. Después de ese primer ataque, la víctima cayó al suelo y posteriormente recibió nuevas heridas, algunas de ellas por la espalda.

Los forenses también han señalado que no encontraron signos que indiquen que Valentín pudiera defenderse durante la agresión.

Doce puñaladas con dos cuchillos

La acusación sostiene que la víctima recibió un total de doce puñaladas.

Según se ha expuesto durante el juicio, se habrían utilizado dos cuchillos diferentes: después de las primeras seis puñaladas, el primero se rompió y el ataque habría continuado con una segunda arma cuando la víctima se encontraba ya en el suelo.

Estos hechos forman parte de la argumentación de Fiscalía y acusación particular para sostener que el acusado actuó de manera consciente, una interpretación que la defensa rechaza al mantener que su capacidad estaba afectada por su estado mental y el consumo de drogas.

La Fiscalía solicita más de 32 años de prisión

La Fiscalía reclama para el acusado una pena total de 32 años y tres meses de prisión.

De esa petición, 21 años corresponden al delito de asesinato con alevosía y agravante de parentesco. El resto se relaciona con otros delitos que se juzgan en el mismo procedimiento, entre ellos robo con violencia, allanamiento de morada, maltrato, atentado contra agente de la autoridad y lesiones vinculadas a la huida y posterior detención.

El proceso se está celebrando ante un jurado popular en la Audiencia Provincial de Burgos.

El estado mental del acusado en el momento de los hechos se mantiene así como uno de los puntos centrales del juicio: mientras la defensa sostiene que sufría una alteración psíquica que afectaba a sus capacidades, los forenses que han declarado este jueves consideran que su comportamiento antes y después de los hechos demuestra que conservaba capacidad para actuar de manera consciente y organizada.