Restos de comida, huesos, espinas, posos de café o servilletas usadas tienen cabida en el contenedor marrón. Sin embargo, otros residuos que pueden parecer orgánicos deben seguir depositándose en otros lugares. Repasamos las principales dudas para utilizar correctamente el quinto contenedor.
Aranda de Duero empieza a familiarizarse con un nuevo color a la hora de bajar la basura. El contenedor marrón, destinado a la recogida separada de los residuos orgánicos, comienza a incorporarse progresivamente a la ciudad.
Su funcionamiento puede parecer sencillo, pero cuando toca separar los residuos en casa aparecen las dudas: ¿dónde tiro un hueso de pollo? ¿Y una servilleta usada? ¿La cápsula del café? ¿La arena del gato? ¿Puedo echar aceite?
¿Qué es exactamente el contenedor marrón?
El contenedor marrón está destinado principalmente a los biorresiduos, especialmente los restos biodegradables que generamos al preparar o consumir alimentos, además de determinados restos vegetales.
Separarlos del resto de la basura permite que puedan recibir un tratamiento específico y aprovechar mejor esa materia orgánica.
¿Qué podemos tirar al contenedor marrón?
Entre los residuos que sí podemos depositar se encuentran:
- Restos de frutas y verduras.
- Carne y pescado.
- Huesos y espinas.
- Cáscaras de huevo.
- Cáscaras de marisco.
- Cáscaras de frutos secos.
- Restos de pan.
- Restos de comida cocinada.
- Posos de café.
- Bolsitas de infusiones.
- Flores, hojas y pequeños restos vegetales.
- Servilletas y papel de cocina manchados con restos de alimentos.
Parece orgánico… pero no va al marrón
Aquí es donde podemos cometer algunos de los errores más habituales.
No debemos echar al contenedor marrón:
- Pañales.
- Compresas y otros productos de higiene.
- Toallitas húmedas.
- Colillas.
- Polvo de barrer o del aspirador.
- Arena y excrementos de mascotas.
- Cápsulas convencionales de café.
- Aceite usado de cocina.
- Sopas, caldos y otros líquidos.
- Plásticos, latas, vidrio y otros envases.
Las dudas más frecuentes
¿Los huesos y las espinas van al marrón?
Sí. Los huesos procedentes de la comida y las espinas de pescado pueden depositarse junto con los residuos orgánicos.
¿Y las cáscaras de huevo o de marisco?
También. Al igual que las cáscaras de frutos secos, pueden ir al contenedor marrón.
¿Puedo tirar una servilleta usada?
Sí, cuando está manchada con restos de comida. El papel y cartón limpios, en cambio, deben continuar depositándose en el contenedor azul.
¿Qué pasa con el café?
Aquí hay una diferencia importante: los posos de café sí van al marrón, pero las cápsulas convencionales no.
¿Y las bolsitas de infusiones?
Sí, pueden depositarse junto con los residuos orgánicos.
¿Qué hago con un alimento caducado?
Hay que separar el alimento de su envase.
Por ejemplo, si tenemos comida en mal estado dentro de una bandeja de plástico, el contenido y el recipiente no deben tirarse juntos. Cada parte deberá depositarse en el contenedor que le corresponda.
¿La arena del gato va al marrón?
No. La arena y los excrementos de mascotas no deben depositarse junto a los restos de comida.
¿Puedo echar aceite de cocina usado?
No. El aceite usado debe llevarse a los puntos o contenedores específicos habilitados para su recogida.
¿Y sopas, caldos u otros líquidos?
Tampoco deben verterse directamente en el contenedor marrón.
Cuidado también con la bolsa
No solo importa lo que metemos dentro, también la bolsa que utilizamos.
Para depositar la materia orgánica deben seguirse las indicaciones establecidas para la recogida en Aranda y utilizar las bolsas admitidas para este residuo, especialmente las compostables cuando así se indique.
Las bolsas de plástico convencionales pueden introducir materiales impropios y dificultar posteriormente el tratamiento de los residuos orgánicos.
¿Para qué sirve separar la materia orgánica?
La llegada del contenedor marrón no consiste simplemente en añadir otro color a los que ya tenemos.
Separar los residuos orgánicos permite tratarlos de manera específica y aprovecharlos para obtener productos como compost, evitando que terminen mezclados con el resto de la basura.
Para conseguirlo es importante que la materia orgánica llegue lo más limpia posible de otros residuos. Una cápsula, una toallita, un plástico o una colilla pueden parecer pequeños errores, pero son precisamente el tipo de residuos que debemos evitar introducir en el contenedor marrón.
La implantación del quinto contenedor supondrá un nuevo hábito para los hogares de Aranda. Y durante las primeras semanas, seguramente, también unas cuantas dudas delante de los cubos de basura.
