Los centros educativos de la provincia confirmaron 28 situaciones de acoso y ciberacoso durante el curso 2025-2026. Los casos de acoso presencial han aumentado un 86 % en la última década.
Los colegios e institutos de la provincia de Burgos activaron un total de 153 protocolos ante posibles situaciones de acoso durante el curso escolar 2025-2026. De todas las investigaciones realizadas, 28 concluyeron con la confirmación de situaciones de acoso, según los datos de la Consejería de Educación de Castilla y León.
En concreto, se confirmaron 26 casos de acoso presencial y dos de ciberacoso, unas cifras que reflejan la persistencia de este problema en el ámbito educativo y la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención, detección y protección del alumnado.
Un aumento del 86 % en diez años
La evolución de los datos muestra un incremento considerable durante la última década. Hace diez años se contabilizaron 14 casos confirmados de acoso presencial en la provincia de Burgos, frente a los 26 registrados durante el último curso.
Esto supone un incremento aproximado del 86 %, aunque el aumento de las cifras también debe analizarse teniendo en cuenta la evolución de los procedimientos de detección, la sensibilización de la comunidad educativa y la activación de protocolos ante posibles situaciones de riesgo.
Es importante distinguir entre los 153 protocolos abiertos y los 28 casos finalmente confirmados, ya que la apertura de una investigación no implica necesariamente que se haya acreditado una situación de acoso.
Primaria y los primeros cursos de Secundaria, etapas especialmente sensibles
Los datos sobre convivencia escolar también ponen el foco en las edades más tempranas.
Los primeros cursos de Educación Secundaria Obligatoria concentran una parte importante de las situaciones analizadas, mientras que Educación Primaria también presenta una presencia significativa.
Estas etapas resultan especialmente relevantes para la prevención, puesto que las relaciones entre compañeros, la integración en los grupos y la convivencia diaria pueden influir directamente en el bienestar emocional del alumnado.
Las situaciones de acoso pueden manifestarse a través de insultos reiterados, amenazas, humillaciones, aislamiento social o agresiones físicas. A estas conductas se suma el ciberacoso, que puede producirse mediante redes sociales, aplicaciones de mensajería y otras plataformas digitales.
Castilla y León confirma 136 casos durante el último curso
La situación de Burgos se enmarca en los datos registrados en el conjunto de Castilla y León.
Durante el curso 2025-2026, los centros educativos de la comunidad activaron 1.108 protocolos por posibles situaciones de acoso escolar, de los que 136 terminaron con la confirmación de casos de acoso presencial o ciberacoso.
La cifra autonómica supone un incremento respecto al curso anterior, cuando se habían confirmado 88 situaciones.
Estos datos reflejan tanto la existencia de casos que requieren intervención como la importancia de contar con mecanismos capaces de identificar y analizar posibles situaciones de violencia entre estudiantes.
Reclaman mayor rapidez y protección para las víctimas
El Procurador del Común de Castilla y León ha reclamado una respuesta más rápida ante las sospechas de acoso escolar, insistiendo en la necesidad de reforzar las medidas de protección del alumnado.
Entre las cuestiones señaladas se encuentra la importancia de actuar desde las primeras señales, evitar retrasos en la aplicación de los protocolos y mantener el seguimiento de los menores afectados.
También se ha puesto de manifiesto la necesidad de adoptar medidas de protección cuando existan problemas de convivencia, incluso en aquellos casos en los que las investigaciones no permitan confirmar formalmente una situación de acoso escolar.
La prevención y la detección temprana, fundamentales
La identificación de las primeras señales resulta esencial para evitar que estas situaciones se prolonguen y puedan tener consecuencias sobre la salud emocional, las relaciones sociales o el rendimiento académico de los menores.
Los cambios bruscos de comportamiento, el rechazo a acudir al centro educativo, el aislamiento, la ansiedad o la pérdida de interés por las actividades habituales pueden ser algunas señales que requieran atención, aunque por sí solas no demuestran que exista acoso.
La colaboración entre profesorado, familias, alumnado y equipos de orientación constituye una herramienta fundamental para detectar posibles situaciones de riesgo y ofrecer una respuesta adecuada.
Los 153 protocolos investigados en Burgos durante el último curso vuelven a situar la convivencia escolar y la protección de los menores entre los principales desafíos de la comunidad educativa.
