Sus fotografías fueron difundidas por cuentas de extrema derecha que los acusaron falsamente del crimen. Uno de los afectados sufrió un ataque de ansiedad y las familias temen por su seguridad tras recibir insultos y amenazas.
El asesinato de Rosario Sánchez, la mujer de 83 años que murió durante un robo en su vivienda de Burgos, ha tenido consecuencias inesperadas para dos jóvenes que no guardan ninguna relación con el crimen. Ahmed Benyahia, de 20 años, y Youssef Abraoui, de 29, han visto cómo sus fotografías se difundían masivamente por redes sociales acompañadas de acusaciones falsas que los identificaban como los responsables de la muerte de la anciana.
Ambos son españoles, nacidos en España y pertenecientes a familias de origen magrebí. Ni siquiera se conocían antes de que sus imágenes aparecieran juntas en publicaciones que alcanzaron cientos de miles de visualizaciones.
Lo que comenzó como una información falsa terminó convirtiéndose en una pesadilla para ellos y sus familias, que han tenido que enfrentarse a insultos racistas, amenazas y el temor a sufrir agresiones.
Un estudiante de 20 años que acabó sufriendo un ataque de ansiedad
Ahmed Benyahia estudia un ciclo superior de Integración Social en Barcelona. El sábado se encontraba visitando a la madre de una amiga en un hospital cuando recibió una noticia que le dejó completamente desconcertado: su fotografía estaba circulando por internet y lo señalaban como uno de los asesinos de una mujer en Burgos.
En cuestión de minutos, las publicaciones comenzaron a multiplicarse. Amigos y conocidos recibían las imágenes y algunos incluso preguntaban si las acusaciones eran ciertas.
El joven sufrió un ataque de ansiedad al comprobar que su rostro aparecía asociado a un asesinato que no había cometido.
Desesperado por detener la difusión, comenzó a escribir mensajes para explicar que todo era falso y pedir que dejaran de compartir su fotografía. Aquella misma noche acudió a una comisaría de Barcelona para presentar una denuncia.
Un taxista de 29 años al que tuvieron que despertar para avisarle
La historia de Youssef Abraoui resulta igualmente angustiosa. Este joven de 29 años trabaja como taxista en Manresa, Barcelona, y se encontraba durmiendo después de su jornada laboral cuando comenzó a difundirse su fotografía.
Tenía el teléfono en modo avión y desconocía lo que estaba ocurriendo. Su familia intentaba localizarlo desesperadamente hasta que una vecina acudió a su domicilio para despertarlo.
Al consultar el móvil descubrió numerosos mensajes de WhatsApp y publicaciones en las que aparecía señalado como autor del asesinato.
Su padre, que trabaja como peluquero, no comprendía qué estaba sucediendo. Mientras tanto, su hermana Salma, abogada, comenzó a recopilar capturas de pantalla de las publicaciones para emprender acciones legales.
La familia ha expresado su preocupación por las consecuencias que puede tener esta exposición pública. Su mayor temor es que alguien reconozca a Youssef por la calle, crea las acusaciones falsas y pueda agredirlo.
El origen del bulo: fotografías falsas y más de un millón de visualizaciones

La desinformación comenzó a extenderse el sábado 17 de octubre, después de que la Policía Nacional comunicara la detención de dos menores de 16 y 17 años por su presunta participación en la muerte de Rosario Sánchez.
A las 15:52 horas, una cuenta de X difundió la noticia de las detenciones, pero añadió fotografías de Ahmed y Youssef, atribuyéndoles nombres y edades falsos y presentándolos como los autores del crimen.
La publicación inicial superó el millón de visualizaciones y fue compartida posteriormente por numerosos perfiles de redes sociales.
Entre las cuentas que contribuyeron a amplificar las acusaciones figuraban Núcleo Nacional, Revuelta y El Imperial España, vinculadas a la extrema derecha.
Las imágenes se extendieron por X, Instagram, TikTok y grupos de WhatsApp, acompañadas de mensajes racistas, insultos y peticiones de castigos extremos contra los supuestos responsables.
La velocidad de difusión hizo que las fotografías continuaran circulando incluso después de que comenzaran a publicarse los primeros desmentidos.
Las disculpas no han frenado las consecuencias
El Imperial España, una de las plataformas que difundió las imágenes, terminó retirando la publicación y reconociendo que había identificado erróneamente a dos personas completamente ajenas al asesinato.
También anunció que había expulsado al responsable de publicar aquella información.
Sin embargo, las disculpas no han satisfecho a los afectados.
Salma Abraoui, hermana de Youssef, ha denunciado públicamente que retirar una publicación no elimina el daño causado ni devuelve automáticamente la tranquilidad a quienes han sido expuestos ante miles de desconocidos.
La familia ha anunciado su intención de acudir a los tribunales y exigir responsabilidades por la difusión de las imágenes.
Ahmed y Youssef, que no se conocían anteriormente, terminaron poniéndose en contacto después de descubrir que ambos estaban siendo víctimas del mismo bulo.
Los dos han expresado su indignación por lo ocurrido y su deseo de que los responsables respondan por las consecuencias de sus acusaciones.
La Policía confirma que los jóvenes de las fotografías no son los detenidos
La Policía Nacional de Burgos ha confirmado que las imágenes difundidas en redes sociales no corresponden a los menores investigados por el asesinato.
Los verdaderos detenidos son dos adolescentes de 16 y 17 años, residentes en Burgos, que fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Menores tras su arresto.
La investigación policial apunta a que Rosario Sánchez murió por insuficiencia respiratoria después de ser inmovilizada y amordazada durante un robo, una situación que le impidió acceder al aparato de oxígeno que necesitaba.
Por el momento, la Policía Nacional no ha confirmado públicamente la nacionalidad ni la identidad de los menores detenidos.
El daño de una acusación falsa que se extiende por internet
El caso ha puesto de manifiesto cómo una información falsa puede transformar la vida de dos personas completamente inocentes en apenas unas horas.
Ahmed y Youssef han tenido que explicar públicamente que no participaron en ningún asesinato, mientras sus familiares intentaban frenar la circulación de fotografías que los exponían a insultos y posibles represalias.
Aunque algunas de las cuentas responsables han eliminado las publicaciones originales, las capturas de pantalla y los mensajes reenviados continúan dificultando que el bulo desaparezca por completo.
Más allá de la polémica sobre el origen de los detenidos, lo sucedido refleja las consecuencias reales de compartir acusaciones graves sin comprobar su veracidad.
Dos jóvenes que llevaban una vida completamente normal han terminado presentando denuncias, dando explicaciones a sus conocidos y temiendo por su seguridad a causa de un crimen con el que no tienen ninguna relación.
