Mientras buena parte de la Ribera del Duero duerme, durante estas semanas no es extraño encontrarse con otro paisaje entre los viñedos: grandes focos avanzando lentamente entre las cepas y máquinas vendimiadoras trabajando en plena oscuridad.
No es casualidad. Vendimiar de noche tiene sus ventajas y la temperatura es una de las principales razones.
Una uva más fresca al llegar a bodega
Durante la madrugada las temperaturas son más bajas que en las horas centrales del día. Esto permite recoger una uva más fresca y que llegue a la bodega en mejores condiciones térmicas para comenzar su elaboración.
Desde el momento en que la uva se desprende de la cepa comienzan procesos que pueden afectar al fruto y al mosto. Trabajar a temperaturas más bajas ayuda a ralentizar determinadas reacciones y a reducir la oxidación, además de favorecer la conservación de aromas.
Por eso, cuando las temperaturas diurnas son elevadas, aprovechar la noche puede resultar especialmente interesante para determinadas bodegas y tipos de elaboración.
🚜 Una práctica muy ligada a las máquinas
La imagen de la vendimia nocturna está estrechamente relacionada con la mecanización.
Las vendimiadoras pueden recorrer las parcelas durante la noche ayudadas por potentes sistemas de iluminación. De esta manera, además de aprovechar las temperaturas más bajas, las bodegas pueden recoger importantes superficies en pocas horas cuando consideran que la uva ha alcanzado el momento adecuado.
La vendimia mecanizada tiene ya un peso importante en la Ribera del Duero. En la campaña de 2025 se recogieron a máquina cerca de 48,7 millones de kilos de uva, el 37,58 % del total vendimiado. La superficie mecanizada alcanzó las 9.517 hectáreas.
☀️ Entonces, ¿es mejor vendimiar de noche que de día?
No necesariamente.
En la Ribera del Duero continúa teniendo un enorme peso la vendimia tradicional a mano. Durante la campaña de 2025, el 65,35 % de la superficie se vendimió manualmente.
La principal ventaja de este sistema es la selección. El vendimiador puede observar los racimos directamente en la cepa y decidir cuáles están en las mejores condiciones para entrar en bodega.
La recogida manual también permite transportar los racimos con mayor cuidado y reducir golpes y roturas, aunque requiere más trabajadores, más tiempo y supone un coste mayor.
🍇 Cada parcela tiene su momento
No existe, por tanto, una hora universal para vendimiar.
La decisión depende del estado de maduración, de la parcela, de las condiciones meteorológicas, del sistema de recogida y, especialmente, del tipo de vino que quiera elaborar cada bodega.
En Ribera del Duero, además, las diferencias de temperatura entre el día y la noche forman parte de las características climáticas que acompañan la maduración de la uva.
Y este 2026 la actividad ha comenzado especialmente pronto. La campaña arrancó el 18 de agosto, convirtiéndose en una de las vendimias más tempranas que se recuerdan en la denominación.
Así que durante las próximas noches, si desde alguna carretera de la comarca aparecen luces moviéndose lentamente entre las viñas, probablemente no haya ningún misterio.
Mientras la Ribera duerme, la vendimia continúa.
