Juan Sanz Escudero comenzó a coleccionar durante la pandemia con una camiseta del Balonmano Guadalajara. Hoy guarda más de 200 piezas, algunas llegadas desde lugares tan lejanos como Australia, Argentina o Brasil, y su colección roza ya los 5.000 seguidores en Instagram.
Hay aficiones que empiezan desde pequeño y otras que aparecen casi por casualidad. En el caso de Juan Sanz Escudero, ambas cosas se han terminado encontrando.
Este arandino de 35 años, que trabaja en una residencia, lleva prácticamente toda su vida ligado al balonmano. Su afición comenzó cuando apenas tenía seis años gracias a su hermana y, desde entonces, este deporte se ha convertido en una parte importante de su vida.
Seguidor y socio del Villa de Aranda «desde siempre», Juan es habitual en el Santiago Manguán. Sin embargo, hace unos años su pasión por el balonmano encontró una nueva forma de crecer: coleccionar camisetas.
Todo empezó durante la pandemia
El origen de la colección se encuentra en los años del coronavirus. La primera camiseta que llegó a sus manos fue una del Balonmano Guadalajara.
Aquella primera pieza terminó siendo el comienzo de algo mucho mayor.
En apenas unos años, Juan ha conseguido reunir más de 200 camisetas de balonmano, una cantidad que incluso empieza a plantear el problema más habitual entre los grandes coleccionistas: dónde guardar todo.
En su caso, las camisetas se reparten entre armarios y perchas.
Pero lo verdaderamente llamativo no es únicamente la cantidad. Basta echar un vistazo a su procedencia para entender hasta dónde ha llegado la colección.
Juan cuenta con camisetas de España, Portugal, Francia, Australia, Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, entre otros lugares.
Camisetas que cruzan medio mundo para llegar a Aranda
Muchas de estas piezas no han sido compradas. Según explica Juan, buena parte de ellas se las regalan equipos y personas que conocen su afición.
Con el paso del tiempo, la colección también ha ido ganando una importante visibilidad en las redes sociales. Juan roza ya los 5.000 seguidores en Instagram, donde muestra sus camisetas y comparte las nuevas piezas que van incorporándose a la colección.
Esa presencia en redes ha hecho que cada vez más jugadores, clubes, aficionados y otros coleccionistas conozcan su afición. Algunas personas ya saben de la existencia de la colección y otras llegan hasta él precisamente a través de Instagram.
Una red de contactos que ha permitido que camisetas situadas a miles de kilómetros terminen finalmente en Aranda de Duero.
Entre las que más le han sorprendido por su procedencia recuerda especialmente una llegada desde Australia y varias desde Argentina.
Precisamente, las camisetas extranjeras son también las que más dificultades le plantean.
«Las del extranjero son las más difíciles, pero teniendo paciencia las consigues», explica.
Argentina y Brasil son, además, dos de los lugares desde los que más le ha sorprendido la colaboración y el cariño recibido alrededor de su colección.
Del Guadalajara al Barça y el Benfica
En una colección de estas características, los contactos personales también terminan dejando historias.
Una de las personas importantes para Juan ha sido Javier Rodríguez, al que señala como un amigo que jugó en el Barça y posteriormente fue directivo del Guadalajara.
Su ayuda le permitió incorporar a la colección camisetas del Balonmano Guadalajara, el Barça y el Benfica.
Y es que detrás de muchas de las más de 200 prendas no hay únicamente un escudo o unos colores. Algunas están vinculadas directamente a jugadores y al propio recorrido que Juan ha ido construyendo dentro de este pequeño mundo de coleccionistas.
También ha conocido a otras personas con la misma afición y asegura que en España existe bastante movimiento entre coleccionistas de camisetas de balonmano.
Un hueco especial para Aranda
Por muy lejos que haya viajado la colección, hay un equipo que juega en casa.
Para Juan, las camisetas del Villa de Aranda tienen un significado especial por una razón muy sencilla: «Es mi equipo de la ciudad».
Entre las prendas vinculadas al balonmano arandino conserva además una camiseta del antiguo WEIMAR, una pieza que conecta su colección actual con otra época de este deporte en Aranda de Duero.
A la hora de elegir una camiseta favorita, sin embargo, Juan se resiste a señalar una sola.
«Me gustan todas», responde.
Y tampoco parece sencillo obligarle a reducir una colección de más de 200 camisetas a unas pocas. Entre las primeras que marcaron el comienzo de esta aventura aparecen las del Guadalajara, Nava y Valladolid.
Una colección que todavía no tiene techo
Juan continúa buscando y recibiendo camisetas. Y, pese a haber superado ya las 200, no se ha marcado una cifra en la que quiera detenerse.
«La verdad es que no tengo un número determinado de camisetas», reconoce.
Eso significa que los armarios y las perchas tendrán que seguir haciendo sitio.
Todavía quedan países, clubes y camisetas por incorporar. Si pudiera elegir algunos de los próximos destinos de su particular mapa del balonmano, le gustaría seguir ampliando la colección con más piezas procedentes de Alemania y Francia.
Lo que comenzó durante la pandemia con una camiseta del Balonmano Guadalajara se ha convertido, unos años después, en una colección que une Aranda de Duero con clubes y aficionados situados a miles de kilómetros.
Más de 200 camisetas después, Juan Sanz sigue buscando la siguiente.
Y probablemente esa sea una de las mejores partes de coleccionar: nunca saber cuál será la próxima que acabará colgada de una percha en Aranda.
